Un cruel puñal E. Delhumeau, A. Esparza Oteo Un cruel puñal con arabescos de oro llevo en el pecho hasta la cruz clavado una bella mujer a la que adoro ahí pasando. . .¡Lo dejó olvidado! Y nunca más a recogerlo vino y yo rodé por mi fatal camino el polvo riego con mi eterno lloro por descuidado y torpe en mi amargura ¡Cáen los diamantes de la empuñadura ... del cruel puñal con arabescos de oro. .