Novia envidiada -mi- E. Sarlat, R. Palmerín. Se estremecen envidiosas a tu paso las palmeras y se inclinan amorosas por tus veinte primaveras tu esbeltez quisieran ellas y la luz de tus miradas para hablar con las estrellas en las noches enlunadas. No sé que de aristocracia tienen tus finos modales que envidian tambien tu gracia en el jardín los rosales por eso novia envidiada aprisionarte quisiera para tenerte guardada del rosal (del rosal) y la palmera, para tenerte guardada del rosal (del rosal) y la palmera.