Las golondrinas yucatecas - re- Luis Rosado Vega, Ricardo Palmerín Vinieron en tardes serenas de estio, cruzando los aires con vuelo veloz; y en tibios aleros formaron sus nidos, sus nidos formaron, piando de amor. Qué blancos sus pechos, sus alas que inquietas, qué inquietas y leves y abriéndose en cruz. Y cómo alegraban las tardes aquellas, las tardes aquellas bañadas en luz. Así en la manaña jovial de mi vida, vinieron en alas de la juventud, amores y ensueños como golondrinas, como golondrinas bañadas en luz. Mas trajo el invierno su niebla sombría, la rubia mañana llorosa se fue. Se fueron los sueños y las golondrinas, y las golondrinas se fueron también.