Aquella boca sol- Eusebio Delfín. Que dulce fue el beso con que nuestra boca encendió de amores a otra boca en flor cuando con el beso toda el alma loca milagrosamente palpitó de amor. Que dulce la boca que ardorosamente con besos ardientes hicimos sangrar ¡ay! ¡Ay! pero más dulce es la boca riente de aquella que nunca podremos besar...